2.5.12
Vi ayer una buena cantidad de fotografías de las marchas del Primero de Mayo. Y parecían manifestaciones para mayores de 35 años. Los sindicatos tienen un problema, y lo saben: “Los responsables de las centrales admiten el deterioro de su imagen en los últimos años. Lezcano reconoce que tiene mucho que ver con la “institucionalización” de las organizaciones y de las negociaciones permanentes que mantienen con los responsables políticos que hace que se asocie su imagen a la de estos últimos. Y, como Cubillo, defiende que gran parte del desapego que sienten los jóvenes hacia ellos tiene que ver con esto” (El País de ayer). Podría ser que los jóvenes fueran así de limitados, que se alejaran de los sindicatos porque se sientan con los políticos. No obstante, también cabe la posibilidad de que los jóvenes entiendan lo que hacen los sindicatos, y que por esa razón se mantengan a buena distancia de ellos. Los sindicatos se han convertido en el gran impedimento para reformar una legislación laboral que ha marginado a los jóvenes, hasta el punto de que puede decirse que la crisis económica en España es una cuestión que afecta fundamentalmente a los menores de 35 años. Como demostraba ayer Javier García en Sintetia con un oportuno artículo, y unos gráficos ciertamente ilustrativos, que se puede resumir con uno de sus resaltados: “La destrucción de empleo en España lo ha sido, prácticamente en su totalidad, de jóvenes menores de 35 años”. Vergüenza da ver a la izquierda defender una legislación laboral que tanta desigualdad provoca, y a la derecha que gobierna oponiéndose a acabar con la injusta dualidad del mercado laboral en España mediante la aprobación de un contrato único para todos los trabajadores.